La Vanitas es una modalidad pictórica que alcanza un especial desarrollo durante el Barroco y que se usó en pintura para introducir una reflexión sobre la fugacidad de la vida y la inutilidad de los placeres ante la certeza de la muerte.

Desde la Antigüedad Clásica, en autores como Homero, Plinio o Séneca encontramos referencias a la brevedad de la riqueza y de la existencia. Pero la gran época de la vanitas es la época barroca. Se señala en la literatura de la época la necesidad de recordar que se va a morir y que es inútil acumular riqueza, poder y sabiduría. Ahora, la belleza es efímera y el placer fugaz.

Los objetos representados proceden de la vida cotidiana. La mayor parte de las obras son objetos de lujo como joyas y monedas que simbolizan la riqueza, armas e insignias relacionadas con el poder, la fama y los botines de guerra; también aparecen retratos, velas, relojes de arena que señalan el tópico de la fugacidad del tiempo, así como elementos de carácter efímero como alimentos y flores. Todos estos elementos se complementan con la presencia, casi omnipresente, de las calaveras como símbolo innegable de la transitoriedad de la vida y la fugacidad de los bienes terrenales.

La vida intelectual también suele estar representada en estas obras normalmente en forma de libros abiertos o pergaminos. Entre los artistas españoles que cultivaron este género destacan Antonio de Pereda, Juan de Valdés Leal y Francisco de Palacios.

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