Hay escritos mesopotámicos, de alrededor del 3500 a. C., que ya hablaban de un instrumento que giraba con el viento. Se ignora quién pudo ser el primer creador de la veleta, pero quizás fuera alguno de los pioneros en astronomía o astrología.

Se le atribuye a Andrónico de Cirro, un astrónomo que vivió hacia el año 100 a. C., la creación de la primera veleta como instrumento meteorológico. Seguramente Andrónico ya conocía la existencia de la veleta, pero lo que hizo fue mejorar el diseño y de paso adornarlo.

Construyó un horologium en Atenas. Se trata de un tipo de edificio popular por aquella época, una especie de reloj astronómico. Era una torre octogonal, con tallas en cada lado que representaban a los ocho vientos principales: Bóreas (N), Kaikias (NE), Euro (E), Apeliotas (SE), Noto (S), Lips (SO), Céfiro (O) y Skiron (NO).

Andrónico fue el primero en colocar una figura en lo alto del horologium que indicara la dirección del viento: un tritón de bronce que sujetaba una vara con su mano. Así se inició la costumbre de colocar veletas de viento en lo alto de las torres.

Este horologium sigue siendo famoso hoy en día. Se conoce como Torre de los Vientos y se encuentra en el Ágora romana de Atenas (Grecia), pero, por desgracia, se perdió la veleta.

Se considera que la veleta más antigua conservada está en León, España. Este país con tradición en veletas también cuenta con la más grande del mundo, según Guinness World Records; una que gira en Jerez de la Frontera.

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