El fútbol gaélico se juega en canchas rectangulares con porterías en forma de H a ambos lados. Normalmente, los equipos están formados por 15 personas aunque este número puede verse reducido. El objetivo principal es anotar puntos pateando o golpeando el balón con las manos e introducirla en la portería rival. El equipo con más puntos al final del encuentro, gana.

Los jugadores avanzan por el campo llevando el balón en sus manos, pateándolo y pasándolo entre compañeros de equipo. Se utiliza un balón de cuero, similar a uno de fútbol, pero ligeramente más pesado. Se puede patear, así como pasar con las manos golpeando la pelota con los nudillos o con la mano abierta.

Si el balón pasa por encima del travesaño siempre dentro del espacio entre los postes superiores, ya sea con el pie o golpeando con la mano, se anota un punto y un juez levanta una bandera blanca; si pasa por debajo se anota un gol equivalente a tres puntos y un juez levanta una bandera verde. Para que sea gol, debe ser golpeado con el pie o un remate con el puño. La portería esta protegida por el portero.

El resultado se registra con el formato (total de goles) + (total de puntos). Por ejemplo, si un equipo A marca 1 gol y 14 puntos y el equipo B 2 goles y 6 puntos, su resultado total sería:

Equipo A 1 – 14 (17) – Equipo B 2 – 6 (12)

El equipo que gana es el que alcanza la mayor puntuación total. En este caso, aunque el Equipo B ha marcado más goles, el Equipo A ha ganado el encuentro.

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