A lo largo de nuestra historia hemos tenido grandes inventores pero sin duda uno de los más importantes y que hoy está prácticamente en el olvido es Leonardo Torres Quevedo.

Leonardo Torres Quevedo (Santa Cruz de Iguña, Molledo, Cantabria, 28 de diciembre de 1852 – Madrid, 18 de diciembre de 1936) fue un matemático, ingeniero de caminos e inventor español de finales del siglo XIX y principios del XX.

En 1903, presentó el Telekino en la Academia de Ciencias de París. Realizó una demostración experimental y consiguió la patente en Francia, EE.UU., Gran Bretaña y España. Consistía en un autómata que ejecutaba órdenes transmitidas mediante ondas hertzianas; constituyó el primer aparato de radiodirección del mundo, y fue un pionero en el campo del control remoto o mando a distancia, junto con Nikola Tesla.

En 1905, Torres Quevedo dirigió la construcción del primer Dirigible español.

En 1907 logró inaugurar en San Sebastián su primer funicular en el que transportar a personas, el del Monte Ulía. El diseño era de gran robustez y resistía la ruptura de alguno de los cables.

Pero es sin duda el Spanish Aerocar, en las cataratas del Niágara, el que le dio la fama mundial. El transbordador de 580 metros de longitud, de capital 100% español, es un funicular aéreo que une las dos orillas del río Niágara, se inauguró el 8 de agosto de 1916 y hoy en día, con pequeñas modificaciones, sigue en activo y sin ningún accidente digno de mención

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