Imhotep (significa “el que viene en paz”), vivió entre el 2690 y 2610 a.C. y fue un sabio y erudito egipcio que profundizó en la medicina y la astronomía, antes de convertirse en el primer arquitecto conocido de la historia.

Su importancia como médico radica en que sus enseñanzas se transcribieron a un papiro en el que se hablaba de todo tipo de tratamientos para dolencias, con recetas farmacológicas y aunque en aquella época la medicina y la magia se solían mezclar, fue el primero en intentar registrar casos clínicos racionalizando, es decir, sin mencionar causas ni curas mágicas, siendo el primero en aportar un enfoque racional al tratamiento de enfermedades y heridas. Sus remedios, descubiertos en el denominado papiro Edwin Smith, incluían el uso de opiáceos como anestesia y múltiples observaciones anatómicas y prácticas quirúrgicas

Su principal obra fue el complejo funerario de la “Pirámide Escalonada” de Saqqara, cerca de Menfis. Ésta construcción necesitó la extracción, transporte y montaje de miles de toneladas de piedra caliza.

La base rectangular de la pirámide de 140 x 118 metros, con una altura original de sesenta metros, situó la cámara funeraria del faraón Zoser en el centro, en el fondo de un pozo de 28 metros de profundidad y siete de anchura, construida con granito y yeso y sellada con un gigantesco bloque granítico de 3.500 kilos, convirtiéndose en el prototipo de las pirámides de Guiza y en el de las restantes pirámides egipcias.

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