En 1896, Henri Becquerel estaba usando minerales fluorescentes naturales para estudiar las propiedades de los rayos X, que habían sido descubiertos en 1895 por Wilhelm Roentgen. Expuso uranil sulfato de potasio a la luz del sol y luego lo colocó en placas fotográficas envueltas en papel negro, creyendo que el uranio absorbía la energía del sol y luego lo emitía como rayos x.

Esta hipótesis fue refutada los días 26 y 27 de febrero, cuando su experimento "fracasó" porque estaba nublado en París. Por alguna razón, Becquerel decidió desarrollar sus placas fotográficas de todos modos. Para su sorpresa, las imágenes eran fuertes y claras, demostrando que el uranio emitía radiación sin una fuente externa de energía como el sol. Becquerel había descubierto la radiactividad.

Becquerel usó un aparato especial para mostrar que la radiación que descubrió no podía ser rayos X. Los rayos X son neutros y no se pueden doblar en un campo magnético. La nueva radiación fue doblada por el campo magnético, por lo que la radiación debe estar cargada y ser diferente a los rayos X. Cuando se colocaron diferentes sustancias radiactivas en el campo magnético, se desviaron en direcciones diferentes o no se mostraron, lo que demuestra que había tres clases de radiactividad: negativa, positiva y eléctricamente neutra.

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