En 1830 comenzó la historia de lo que hoy conocemos como Himno Nacional. El poeta uruguayo Francisco Acuña de Figueroa escribió un largo texto, que fue luego musicalizado por varios compositores hasta que en 1845 el húngaro Francisco José Debali le puso la música definitiva.

El húngaro, que llegó a Uruguay luego de estudiar en Italia y acompañado de su mujer italiana, presentó tres posibles himnos para Uruguay, de los que se seleccionó uno, mientras que otro fue adoptado por el pueblo paraguayo. Se trata de una composición bastante compleja, al estilo de la música europea de la época.

Durante muchos años hubo polémica acerca de la autoría de la música del himno. El decreto que aprobó la música, del 26 de julio de 1848, atribuyó oficialmente la misma a Fernando José Quijano (1805-1871), militar, actor y músico aficionado.

Sin embargo, la música del himno es armónicamente compleja, muy bien construida desde el punto de vista sinfónico, con reminiscencias de Gaetano Donizetti y Gioacchino Rossini, elementos que hacen casi inverosímil que un músico aficionado haya sido su autor. No cabe duda de que en la partitura hubo una intervención decisiva de Debali.

En una carta publicada en la prensa en 1855, Debali expresó que Quijano "...tuvo efectivamente alguna parte en la composición de la música, porque él fue quien me hizo penetrar del espíritu del Himno, y en cierto modo del tono que debía asumir aquella".

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