Las propiedades antibacteriales, antivíricas y desinfectantes de la plata se conocen desde hace siglos. Durante la Edad Media, encontraron que los monjes en un monasterio, no se enfermaban. Analizando el agua del pozo, descubrieron que ésta tenía plata. Hoy en día, la plata se usa principalmente en su estado coloidal, es decir, como una solución en la que partículas de plata se hallan dispersas en agua. El pequeño tamaño de las partículas de plata hace la solución más efectiva, al multiplicarse el área de contacto con los gérmenes.

La plata coloidal es el resultado de un proceso electrolítico que se lleva a cabo en agua destilada que atrae partículas submicroscópicas de plata de un trozo más grande de plata pura. Estas partículas permanecen en suspensión debido a la pequeña carga eléctrica de cada partícula. Dado lo diminuto de las partículas, la plata puede penetrar más fácilmente y viajar por todo el cuerpo, teniendo la ventaja de que se excreta fácilmente del cuerpo, principalmente a través de la orina.

Se ha demostrado que no sólo mata ciertas bacterias, hongos y virus e incluso células tumorales, sino que también estimula el crecimiento del hueso y promueve la curación de heridas, incluso en pacientes con serias quemaduras.

Para los humanos, la plata en su forma coloidal tiene una toxicidad prácticamente nula. 2 cucharaditas por día contienen menos plata que el límite estipulado por la Organización Mundial de la Salud.

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