Namibia se encuentra en el hemisferio sur y su clima es principalmente tropical, aunque presenta variaciones según la región y la altitud. El mes más cálido suele ser enero, mientras que julio es el más frío. En las zonas elevadas, durante el invierno pueden producirse heladas, y al final de esta estación son frecuentes las tormentas de polvo debido a la sequedad del ambiente.

La humedad relativa en verano es baja, alrededor del 20 %, lo que contribuye a un ambiente seco. Las precipitaciones varían considerablemente: en el extremo noreste, en la franja de Caprivi, pueden alcanzar entre 500 y 700 mm anuales; en la meseta central, oscilan entre 300 y 400 mm; y en el sur, en el desierto del Kalahari, apenas llegan a 250 mm al año. En el sur, las lluvias suelen ser torrenciales, lo que provoca una erosión intensa del suelo. Estas características hacen que Namibia tenga paisajes áridos y semiáridos, con grandes extensiones de desierto y sabana, adaptados a las condiciones climáticas extremas.

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