¿Qué sustancia fue prohibida en 1989 por su daño al clima?
Los CFC, o clorofluorocarbonos, son compuestos químicos artificiales que comenzaron a producirse en los años 1930. Se usaron ampliamente como refrigerantes, en aerosoles y en la fabricación de materiales aislantes. Aunque también existen otros gases de efecto invernadero como el dióxido de carbono (CO2), el metano (CH4) y el óxido nitroso (N2O), los CFC se destacaron por su gran persistencia en la atmósfera y su capacidad para dañar la capa de ozono.
Durante la década de 1970, los científicos descubrieron que los CFC contribuían significativamente a la destrucción de la capa de ozono, que protege a los seres vivos de la radiación ultravioleta dañina. Esta preocupación llevó a la Unión Europea, el 2 de marzo de 1989, a decidir la prohibición progresiva de los CFC antes de finalizar el siglo XX. Hoy en día, existe consenso internacional sobre los graves riesgos ambientales de los CFC y su uso está estrictamente regulado en la mayoría de los países.
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