En Francia, el sistema de gobierno de Luis XIV fue el ejemplo más famoso de monarquía absoluta, siendo su corte el centro de la vida política y cultural francesa durante su reinado.

La monarquía absoluta en Francia surgió lentamente en el siglo XVI y se afianzó durante el siglo XVII. Se trata de una variante de la forma gubernamental de la monarquía en la que el monarca ostenta la autoridad suprema. La autoridad no está limitada por ninguna ley escrita, legislatura o costumbres sociales.

La historia señala que el siglo XVI estuvo fuertemente influenciado por los conflictos religiosos que se desarrollaron a raíz de la Reforma protestante. La precaria posición de Francia creó las condiciones ideales para la formación y justificación de la monarquía absoluta.

Las disputas entre la monarquía y la comunidad, así como la pérdida de la autoridad de la Casa de Valois durante la segunda mitad del siglo XVI, suscitaron reflexiones teóricas que condujeron a la consolidación del poder de la monarquía en Francia.

La monarquía absoluta que controlaba y gobernaba Francia duraría 948 años. En septiembre de 1791, se vio obligada a limitar su poder y convertirse en una monarquía constitucional provisional.

En 1789, la escasez de alimentos y las crisis económicas provocaron el estallido de la Revolución Francesa. El rey Luis y su reina, María Antonieta, fueron encarcelados y condenados a muerte en 1793.

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