El término gladiador viene del latín “gladius” que significa espada. Esta espada, usada para apuñalar, era el arma empleada por las legiones romanas. Eran habitualmente esclavos, prisioneros de guerra o bien condenados por algún delito grave.

Practicando la lucha se les daba la oportunidad de conseguir su libertad, la fama y, en muchos casos, una considerable posición económica.

Dentro de las leyes romanas había una que castigaba al reo a la condena llamada Ad gladium, es decir a luchar a muerte con la espada en la arena del circo. Todos los gladiadores eran entrenados en los Ludi, cuyos propietarios eran los Lanistae.

Todo comenzó en el siglo VII antes de Cristo, en los inicios del Estado romano. Roma estaba bajo el dominio de los etruscos, un poderoso pueblo originario de la región que hoy se conoce como Toscana.

Las Guerras Samnitas marcaron los combates entre gladiadores, pues fue en Samnia donde surgieron en el 308 a. C., en una batalla entre romanos y samnitas. Se dice que tras ésta, a algunos de los soldados capturados se les obligó a combatir entre ellos. A estos actos los llamaban munera. La palabra "munus", cuyo plural es munera, significa deber u obligación.

Los gladiadores tenían una dieta vegetariana alta en proteínas, ya que se alimentaban básicamente de cebada y otras legumbres. De esta forma conseguían engordar y tener una gran masa muscular que les protegía contra heridas profundas producidas durante los combates.

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