Su nombre científico es gladiolus illyricus, conocida popularmente como gladiola. Es un género de plantas perennes y bulosas perteneciente a la familia iridaceae. Este género engloba unas 250 especies. El entrecruzamiento entre especies ha dado lugar a numerosas variedades híbridas de flores grandes y pequeñas.

Al ser una planta propia de climas templados como es el caso del Mediterráneo donde florecen de manera espectacular, necesitan recibir una luz solar constante; la mayoría de especies de este género se encuentran en condiciones óptimas en un rango de temperaturas que va de los 10 °C a los 24 °C.

La gladiola recibe su nombre del latín gladiolus, que significa “espada” en alusión a la forma de sus hojas, también simboliza la “victoria” y la integridad moral. Además de que era la flor que se les daba en la antigua Roma a los gladiadores.

Estas plantas pueden adaptarse a una gran cantidad de tipos de suelos, siempre y cuando ofrezcan un buen drenaje. Para brindarles condiciones óptimas deben contar con un suelo arenoso y suelto.

Su tallo puede alcanzar 1a 2 metros de altura, sus hojas son alargadas y están cubiertas por una cutícula cerosa.

Es importante mantener la tierra de las gladiolas libre de malas hierbas y plantas adventicias, ya que estas plantas no son buenas compitiendo por los nutrientes. Además, las especies más altas necesitarán que sus vainas florales sean guiadas, ya que pueden doblarse y caer al suelo.

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