En mayo de 2008, la ciudad de Beichuan, en la provincia de Sichuan, fue destruida casi por completo por uno de los terremotos más devastadores de la historia reciente de China. En tan solo dos minutos, la ciudad quedó reducida a escombros y se convirtió en una ciudad fantasma, ya que la magnitud de los daños hacía imposible su reconstrucción.

En lugar de restaurar Beichuan, se decidió construir una nueva ciudad a unos 30 kilómetros de distancia, llamada Nueva Beichuan. La antigua ciudad permanece como un testimonio silencioso de la catástrofe y es actualmente la mayor ruina de terremoto conservada en China.

Hoy en día, la ciudad fantasma de Beichuan atrae a turistas y visitantes interesados en la historia y en comprender el impacto de los desastres naturales. El lugar sirve como recordatorio de la fuerza de la naturaleza y la resiliencia de las comunidades afectadas.

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