La cirrosis es una enfermedad crónica en la que el tejido sano del hígado es reemplazado por tejido cicatricial, lo que afecta su funcionamiento. El hígado es un órgano vital responsable de procesos esenciales como la filtración de toxinas, la producción de proteínas y el almacenamiento de energía. Cuando el hígado sufre cirrosis, no puede realizar estas funciones de manera efectiva, lo que puede llevar a complicaciones graves como la insuficiencia hepática. Las causas principales de la cirrosis incluyen el consumo excesivo de alcohol, las hepatitis virales B y C, y la enfermedad del hígado graso. Dado que el tejido cicatricial es irreversible, el tratamiento de la cirrosis se centra en ralentizar la progresión de la enfermedad y prevenir complicaciones. En casos severos, puede ser necesaria una trasplante de hígado. Además, adoptar un estilo de vida saludable, como evitar el alcohol y seguir una dieta equilibrada, puede ayudar a manejar la enfermedad y mejorar la calidad de vida del paciente.