Usted probablemente está familiarizado/a con el jugo de uva Welch, pero puede que no sepa que tiene conexión con la historia de la Iglesia Metodista Unida.

En la década de 1800, las iglesias se enfrentaron a un dilema. Para combatir la epidemia del alcoholismo, «el movimiento por la templanza» comenzó. Este movimiento defendía la abstinencia total de todo el alcohol. Sin embargo, durante la ceremonia de la Cena de Señor la iglesia usaba vino para la eucaristía.

Sustituir vino por jugo de uva parece una solución obvia. Pero en la década de 1800 no era tarea fácil; el jugo de uva crudo almacenado a temperatura ambiental se fermentaba de forma natural y se convertía en vino. Esto causó un problema para las congregaciones que no querían nada que tuviera alcohol.

Una solución era exprimir las uvas durante la semana y servir el jugo antes de que fermentara, pero las uvas no estaban disponibles para todas las iglesias.

Años más tarde, el médico y dentista estadounidense Thomas B. Welch se convirtió en una de las personas que ministraba la comunión en la Iglesia Metodista Episcopal Vineland y se comprometió a proporcionar un vino de sin fermentación.

Siempre interesado en la ciencia, Welch se preguntó si las técnicas innovadoras de Louis Pasteur se podrían aplicar al jugo de uva y comenzó a experimentar. En 1869 perfeccionó un proceso de pasteurización de jugo en su cocina y comenzó a vender a las iglesias que preferían un sustituto libre de alcohol para la comunión.

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