La vida del inventor Víctor L. Ochoa hoy la guarda en sus archivos el Museo Nacional de Historia de Estados Unidos. Poco sabe en México de este hombre que, además, fue un revolucionario que combatió al régimen de Porfirio Díaz, quien le puso precio a su cabeza al ofrecer una recompensa de 50.000 pesos en oro por entregarlo "vivo o muerto".

Ochoa inventaba aparatos y combinaba sus actividades políticas con el periodismo, como editor y fundador de "El Hispano-Americano" y "El Correo del Bravo". También fue líder sindical, minero y hasta se postuló, sin éxito, para concejal de la ciudad en El Paso.

Entre 1901 y 1922 su ingenio despegó y patentó inventos en diferentes países. Entre ellos la llave inglesa ajustable y el freno eléctrico para los tranvías que vendió a American Brake Co. en 1907; la pluma estilográfica que vendió a Waterman Co., y una pluma con clip para el bolsillo que vendió a la American Pen and Pencil Co.

Tal vez su invento más extravagante fue el "Ochoa Plane": una aeronave con alas plegables que originalmente montó sobre una bicicleta. Para su desarrollo y producción fundó la International Airship Company en Patterson, Nueva Jersey, y para entonces también era el presidente corporativo de Ochoa Tool & Machine Company.

Sin lugar a dudas, una vida fascinante.

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