Salvador Dalí se sintió atraído por la figura de Cristóbal Colón, que poseía por derecho propio un lugar de privilegio en la historia de la Humanidad: había descubierto un nuevo mundo y, al mismo tiempo, había llevado al ser humano occidental a un nuevo tiempo, desde las tinieblas de la Edad Media hasta la luz de la Edad Moderna.

Dalí representa a Colón como un joven. Está vestido con una túnica; con una mano tira de la cuerda para acercar el barco a la orilla, con la otra mano sostiene un estandarte. Colon está representado como un enviado para evangelizar al Nuevo Mundo, varios elementos hacen alusión a la Iglesia y su papel evangelizador: El estandarte, representa Gala como si fuera la Virgen María. La túnica cae, pasa por la pierna de Colón hasta los brazos del monje, que está de rodillas delante de la cruz. A la derecha está representado "El Cristo de San El cuadro, además, es un homenaje a Velázquez. Para ello se inspiró de las lanzas del cuadro de Velázquez "La rendición de Breda".

Tampoco olvida Cataluña, según algunas teorías las banderas roja y amarilla, recuerdan los colores catalanes.

La carabela representada es la Pinta, era la única nave que tenía dos velas cuadradas, también fue la primera que vio "tierra", y la primera que regresó a España. El objeto más enigmático del cuadro es el "erizo" que aparece en primer plano. A través de este símbolo Dalí hace un paralelo entre la llegada de Colón a un Nuevo Continente y la llegada del hombre a la Luna.

Más información: www.artehistoria.com