Una nebulosa planetaria se forma cuando una estrella gigante roja expulsa sus capas más externas cuando se le está acabando el combustible que está quemando.

Estas capas más externas de gas se expanden hacia el espacio, formando una nebulosa que tiene frecuentemente la forma de un anillo o burbuja.

La primera nebulosa planetaria en ser descubierta fue la nebulosa Dumbbell, en la constelación de Vulpecula, que fue observada el 12 de julio de 1764 por Charles Messier, e incluida en su catálogo de nebulosas como M27.

Su nombre fue acuñado por William Herschel en 1874. Como atenuante, para los primeros observadores con telescopios de baja resolución, la apariencia de estas nebulosas era similar a los planetas gigantes del sistema solar.

Sin embargo, son muy diferentes a los planetas y no poseen ninguna relación.

Una estrella con una masa entre 1 y 8 veces a la del sol, cuando agota todo el hidrógeno comienza a fusionar helio, pero, ello ocasiona que la misma se expanda, convirtiéndose en una gigante roja.

En esta etapa, se va convirtiendo helio en carbono, pero después de miles de millones de años, cuando comienza a agotarse el helio, la estrella comienza a expulsar sus capas exteriores. Esto da origen a este tipo de nebulosas.

Luego de esta fase, la estrella se convierte en una enana blanca, que se irá enfriando a lo largo de millones de años.

La Nebulosa Ojo de Gato y la Nebulosa del Anillo, son algunos ejemplos de este tipo.

Más información: es.wikipedia.org