La plastilina es una masa maleable utilizada para modelar, similar a la arcilla o cera. Se diferencia según su uso, como en juegos, modelado o reparaciones, y por su método de endurecimiento y materiales base. En el mundo hispanohablante, la plastilina es conocida por su versatilidad y utilidad en diversas aplicaciones creativas y educativas.

Inventada en 1880 por el farmacéutico alemán Franz Kolb, la plastilina se popularizó en el ámbito del modelado artístico y educativo. En la animación, especialmente en la técnica de stop-motion, se utiliza para crear figuras que cobran vida en la pantalla. Esta técnica, conocida como animación con plastilina, ha dado lugar a películas y series animadas que capturan la imaginación de niños y adultos por igual.

Además de su uso en animación, la plastilina es una herramienta valiosa en el desarrollo infantil. Al manipularla, los niños mejoran su creatividad y habilidades motoras. A partir de los dos años, es fundamental para los niños experimentar con texturas y formas, lo que contribuye a su desarrollo sensorial y cognitivo. La plastilina no solo es un juguete, sino también un recurso educativo que fomenta el aprendizaje a través del juego.

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