La persona o máscara es un concepto de la Psicología Analítica que se utiliza para designar aquellas partes del Yo que mostramos a los demás. Está constituida por todo lo que valoramos, todas las características que fuimos apropiando porque observamos en el desarrollo que tenían una buena recepción en nuestro entorno.

La Máscara o Persona es, el rostro con el cual nos presentamos al mundo social que nos rodea. Tal como queremos que nos observen y reconozcan. La persona es «individuo tal como se presenta y no el individuo tal como es».

La personalidad de un individuo es compleja, está compuesta por muchas subpersonalidades que se manifiestan según el contexto. Los individuos cambian según el medio en el cual se encuentran.

Jung sostenía que ciertos ambientes requerían del individuo actitudes determinadas, el trabajo requiere de una posición distinta a la que se asume en tiempos de ocio. Y esta versatilidad es importante.

En mayor o en menor medida, estas posiciones o actitudes se van arraigando, cuanto más se asumen y repiten.

Identificarnos con esa máscara es un riesgo porque nos impide desplegar nuestras otras subpersonalidades, otras actitudes e instancias que también requieren de participación para una vida más íntegra.

La persona es una entidad que es funcional a un contexto y que debe entenderse como tal. Que así como se coloca, cual, máscara, para salir al mundo, tiene que poder sacarse y permitir la emergencia de otras cualidades del individuo.

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