El trinitrotolueno o TNT que es su sigla, es una sustancia explosiva de gran potencia. Este compuesto químico, que forma parte de los hidrocarburos, es un derivado de la nitración del tolueno.

Es un hidrocarburo aromático, de tipo cristalino y presenta un color amarillento más bien pálido. Su fundición tiene lugar una vez alcanzados los 81 °C. Tiene un exceso de carbono, lo que hace posible conseguir más energía por kilogramo si se lo mezcla con componentes ricos en oxígeno: por ejemplo, al combinarlo con nitrato de amonio se obtiene amatol, un explosivo muy usado en el siglo XX por las fuerzas armadas.

Una vez refinado, se destaca por su estabilidad. Los movimientos, los golpes y las fricciones difícilmente lo hagan estallar: para explotar, debe ser impactado por una masa de dos kilogramos cayendo desde al menos treinta y cinco centímetros de altura. Por eso se hace estallar mediante un detonador.

Otra característica es que no realiza la absorción de agua ni reacciona al estar en contacto con metales. De este modo, gracias a su estabilidad, es posible almacenarlo por un tiempo prologando con un riesgo relativamente bajo. Otros explosivos, como la nitroglicerina y la dinamita, implican riesgos mayores.

La temperatura que alcanza cuando explota es de 470 °C, fue descubierto por un científico alemán en 1863 y fue empleado como colorante, específicamente amarillo ocre. Recién con el paso del tiempo se advirtió su utilidad como explosivo.

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