Cotidianamente, interactuamos con la materia en tres diferentes estados de agregación: sólido, líquido y gaseoso. Sin embargo, estos no son los únicos que existen, en física y química, se denomina plasma al cuarto estado de agregación de la materia.

Si se le entrega la suficiente energía a un gas, los electrones de sus moléculas se desprenderán, convirtiéndolas en iones. Estos electrones vagan libres por el gas, a muy altas velocidades y temperaturas, chocando con todo lo que se les cruza y produciendo luz (y, a veces, calor) en el proceso. A este gas ionizado se lo denomina, justamente, plasma.

Más del 99% de la materia visible en el universo se encuentra en estado de plasma. Además de en las estrellas, está presente en medios interestelares y en los discos de acreción de agujeros negros.

En nuestra vida cotidiana, podemos encontrarlo en los rayos y relámpagos que se producen en las tormentas, en las chispas que se producen cuando nos sacamos un sweater de lana muy rápido, o confinado dentro de los tubos de luz fluorescentes

Científicos de todo el mundo, se reunieron bajo el proyecto ITER, un ambicioso plan para sentar en Francia las bases de un reactor de fusión de plasma confinado magnéticamente. El objetivo es imitar el proceso mediante el cual el sol genera su energía, pero a una escala reducida. De llevarse a cabo exitosamente, este proyecto podría generar energía libre de emisión de carbono y virtualmente ilimitada.

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