¿Qué es el fuego fatuo?
Un fuego fatuo (en latín ignis fatuus) es un fenómeno consistente en la inflamación de ciertas materias (fósforo, metano, principalmente) que se elevan de las sustancias animales o vegetales en putrefacción, y forman pequeñas llamas que se ven arder en el aire a poca distancia de la superficie del agua en lugares pantanosos y en cementerios. Son luces pálidas que pueden verse a veces de noche o al anochecer.
Los primeros intentos de hallar una explicación científica se remontan a Alessandro Volta en 1776, cuando descubrió el metano.
Propuso que un fenómeno eléctrico natural (como los rayos) interaccionando con los gases de los pantanos podían ser el causante de los fuegos fatuos. Esto fue apoyado por el polímata Joseph Priestley y por el físico francés Pierre Bertholon de Saint-Lazare.
Tempranos críticos de la teoría del gas del pantano a menudo la rechazaban en varios frentes incluyendo lo improbable de la combustión espontánea, la ausencia de calor en algunos fuegos fatuos observados y sobre todo el comportamiento extraño de los fuegos fatuos que retroceden al aproximarse el observador y los diferentes relatos sobre rayos bola.
La aparente retirada de los fuegos fatuos al acercarse a ellos podría ser simplemente por la agitación del aire por parte de los objetos cercanos, lo que hace que los gases se dispersen. Esto se observó en los relatos publicados por el mayor Louis Blesson después de una serie de experimentos en varias localidades donde se sabía que ocurrían.
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