Los Castrati o castrato eran hombres capaces de cantar con una tonalidad de voz muy aguda, causaron furor durante el barroco, epoca en la que llegaron a convertirse en famosas estrellas musicales.

En 1589, el papa Sixto V decidió que los castrados cantaran en la Basílica de San Pedro.

Para que los cantores fueran cantoras, sopranos capaces de notas agudas y gorjeos sin pausa, les mutilaban los testículos.

Durante más de tres siglos, los castrados ocuparon el lugar de las mujeres en los coros de las iglesias: estaban prohibidas las pecadoras voces de las hija de, Eva, que ensuciaban la pureza de los templos.

La intervención se realizaba entre 8 y los 12 años, con esto se bloqueaba la producción de hormonas sexuales masculinas, responsables del cambio de voz que se opera en la adolescencia. El resultado era una voz espectacular que mezclaba el color y un timbre masculino y femenino, está voz híbrida se consideraba celestial en el público de la época.

Aunque la castración de seres humanos, nunca estuvo formalmente permitida, se toleraba y generalmente era enmascarada con supuestos accidentes o enfermedades.

Con el fin del barroco y la incorporación de las mujeres a la escena musical, las voces de los castrati afortunadamente fueron desapareciendo, cambiando prácticas aberrantes por depuradas técnicas vocales.

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