La larva migrans cutánea (LMC) es una parasitosis, caracterizada por lesiones cutáneas serpiginosas, endémica en climas cálidos y húmedos de áreas tropicales y subtropicales.

El agente etiológico más frecuente es el Ancylostoma Braziliense, un helminto que, como gusano adulto, vive en el intestino de gatos, perros y felinos salvajes.

Por sus heces se eliminan numerosos huevos que sobreviven en terreno húmedo y arenoso (playas, jardines), donde se convierten en larvas con capacidad infectante.

Al contacto con la piel, la penetran y se alojan en ella. Inicialmente dan lugar a una lesión papular eritematosa, más frecuentemente localizada en los pies.

Después de un tiempo variable, la larva emigra labrando un trayecto intraepidérmico, que se manifiesta como lesión eritema tosa, pruriginosa, que sobreeleva la piel, y crece desde algunos milímetros a 2-5 centímetros al día, localizada sobre todo en los pies, nalgas y muslos.

Es una enfermedad autolimitada, el ser humano es huésped terminal, donde la larva no puede llegar a adulto, termina muriendo y desapareciendo en 1 a 6 meses.

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