Ray Charles Robinson nació el 23 de septiembre de 1930 en Albany, los Angeles. Proveniente de un hogar golpeado por la pobreza, en una época donde los derechos eran pisoteados y la clase obrera negra era vulnerabilizada por la segregación racial. La madre de Ray, Aretha una mujer sola con dos hijos que criar y con muchos obstáculos en su maternidad, trabajaba de lavandera siendo el único sustento de su hogar.

A los cinco años fallece su hermano menor, George, producto de un desgraciado accidente doméstico. A partir de aquí el futuro músico comienza a perder la vista lentamente, y para los nueve años la ceguera ya era determinante, a causa de un glaucoma. Por aquellos años y oriundo de una familia con escasos recursos, Ray no tuvo posibilidades de un tratamiento. En 1937 su madre Aretha lo envía a San Agustín a una escuela para niños con capacidades diferentes.

Autodidacta en el piano, un día descubre que en su escuela alguien estaba produciendo aquella vibración que lo impactará para siempre. Se acerca, se sienta al piano y la magia comenzó.

Se convirtió en una de las figuras más relevantes de la música del siglo XX. En su repertorio puede hallarse desde el blues más tradicional o el gospel hasta el jazz o el soul, estilo en el que desarrolló una vertiginosa carrera. Es difícil catalogar sus cientos de grabaciones, quizá por el eclecticismo que siempre le caracterizó. Durante su larga carrera fue galardonado con doce premios Grammy.

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