Entre la riqueza quesera de Italia encontramos el Gorgonzola, un queso azul elaborado con leche de vaca cuyo origen parece ser que se encuentra en la pequeña ciudad cercana a Milán con el mismo nombre, Gorgonzola, aunque es un tema disputado.

Podemos encontrar dos variedades de queso Gorgonzola, el dulce y el picante. El primero es más cremoso y mantecoso, algo dulce, el sabor picante se encuentra de forma sutil dado su mínimo veteado azul-verdoso y el segundo es más seco y desmenuzable, con un sabor más picante debido a su mayor contenido enmohecido. La curación del gorgonzola dulce es de unos dos meses y de tres meses como mínimo para el gorgonzola picante.

El queso gorgonzola muestra las conocidas vetas azules verdosas provocadas por las bacterias Lactobacillus bulgaricus y Streptococcus thermophilus además de las esporas de moho Penicillium glaucum o Penicillum roqueforti.

La existencia de este queso se conoce desde la Edad Media, aunque solo fue en el siglo XI cuando comenzó a tener el aspecto enmohecido que posee en la actualidad. Hoy en día, se emplea frecuentemente como ingrediente en diversos platos de la cocina italiana.

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