Martín Cortés de Albacar (1510-1582) científico aragonés y sin duda una de las figuras más relevantes de la ciencia española renacentista en el campo del denominado «arte de navegar», disciplina que tuvo que desarrollarse ante los problemas técnicos que planteaba la navegación de altura, la cual, debido a su novedad, no podía estar basada, como hasta entonces, en la orientación práctica de la cercanía de una costa visible.

Por el contrario, su fundamento fue la regulación basada en las observaciones astronómicas, en la brújula y en las cartas marinas. El libro de Cortés, junto con el de Pedro Medina (1545), fue utilizado como libro de texto durante todo el siglo XVI y en toda Europa.

Está dividido el resto en tres partes: la primera, de veinte capítulos, trata del mundo en general, de la esfera y su división y en conjunto, de definiciones de términos cosmográficos.

Entre las aportaciones originales que contiene el texto, destaca la formulación del concepto de polo magnético terrestre, siendo el primer autor en formular la hipótesis de que los meridianos magnéticos se cortaban en un punto distinto del meridiano terrestre, colocando esta intersección en Groenlandia y explicando de este modo las variaciones magnéticas, en este sentido, realiza una importante crítica a las cartas planas de navegación frente a las cartas esféricas, en las que se calcula la necesidad de aumentar los intervalos entre los paralelos para que se ofrezca una imagen real del globo terráqueo.

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