La estratósfera es la segunda capa de la atmósfera terrestre, situada justo encima de la troposfera y alcanzando hasta unos 50 kilómetros de altura. Su función más relevante es protegernos de la radiación ultravioleta (UV) proveniente del Sol. Esta protección se debe a la presencia de la capa de ozono, ubicada en la parte superior de la estratósfera, que absorbe la mayor parte de los rayos UV antes de que lleguen a la superficie terrestre.

La capa de ozono es esencial para la vida, ya que la radiación UV puede causar daños en el ADN de los seres vivos y aumentar el riesgo de enfermedades como el cáncer de piel. Por eso, la disminución de esta capa, provocada en el pasado por sustancias químicas como los CFC, llevó a acuerdos internacionales para limitar su uso. Gracias a estos esfuerzos, la capa de ozono ha mostrado signos de recuperación en las últimas décadas.

Un aspecto interesante de la estratósfera es que, a diferencia de la troposfera, la temperatura aumenta con la altitud. Esto ocurre porque el ozono absorbe la radiación UV y libera calor, generando una inversión térmica que estabiliza la capa y limita la mezcla vertical del aire, haciendo que la estratósfera sea una región bastante tranquila.