El limoncello es un licor tradicional italiano elaborado principalmente con cáscaras de limón, alcohol, agua y azúcar. Su origen se encuentra en la costa de Amalfi y las islas de Capri e Ischia, donde se ha convertido en una bebida emblemática. Este licor destaca por su sabor refrescante y dulce, y es costumbre servirlo muy frío en pequeños vasos después de las comidas, ya que se cree que ayuda a la digestión.

Para preparar limoncello, se utilizan limones sin tratar, ya que la cáscara aporta el aroma y el sabor característicos. En Italia, el limoncello es especialmente popular durante el verano, aunque se disfruta durante todo el año. Además, existen variantes que incorporan otras frutas cítricas o hierbas, pero ninguna ha alcanzado la fama del limoncello clásico. Servirlo como digestivo es una tradición que realza la experiencia de la gastronomía italiana y ofrece un final refrescante a cualquier comida.