La historia de la vitamina K se remonta a 1929 cuando el bioquímico danés Henrik Dam observó que los pollitos alimentados con dietas libres de grasa y colesterol, desarrollaban hemorrogias.

En 1943, Dam recibió el Premio Nobel de Fisiología o Medicina, galardón compartido con Doisy por sus trabajos en la investigación de la vitamina K.

En 1939 propuso que este factor antihemorrágico se denominara vitamina K (del alemán "Koagulation").Más allá de su función en la cascada de coagulación de la sangre, actuando como cofactor de los factores de coagulación dependiente de la vitamina K y proteínas antihemorrágicas.

En la naturaleza existen dos formas de vitamina K, la filoquinona o también conocida como K1 que se encuentra en organismo fotosintéticos como plantas verdes, cianobacterias y algas y las menaquinonas o conocidas también como K2 que se encuentra en fuentes animales y en bacterias.

Los niveles de vitamina K1 niveles son altos en verduras de hoja verde siendo las fuentes de mayor contenido la col rizada, perejil, espinaca, puerro o verdolaga. En los alimentos frescos que en los enlatados, siendo mayor el contenido en los productos secos.

Las pérdidas por cocción suelen ser insignificantes e incluso el uso de vapor o microondas puede aumentar su liberación celular. Es una vitamina muy sensible a la luz del día.

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