Panamá La Vieja constituía un canal de comunicación, es decir una ruta comercial cuyo destino llevaba a las famosas Ferias de Nombre de Dios y Portobelo.

Estas ferias eran cuna del oro y la plata, producto de la explotación de los españoles en América que cargaban con estas riquezas del litoral Pacífico hacia España.

La ciudad en el año 1621 sufrió las consecuencias devastadoras de tres incendios y a su vez de un terremoto.

La ciudad fue destruida y saqueada por el Pirata Henry Morgan el 28 de enero de 1671.

Luego de la destructiva intervención del Pirata Henry Morgan en Panamá la Vieja, el Mayor Juan Pérez Guzmán ordena la evacuación de la ciudad y explotación de los depósitos de pólvora lo que trajo como resultado un trágico incendio que arrasó con la ciudad.

Pero, sin embargo, antes que la ciudad fuera arrasada recibió un título en el año 1521, otorgado por el rey Carlos I de España.

Para 1532, era una de las más importantes rutas comerciales para los españoles.

De ella, también salieron muchas importantes expediciones, incluyendo la que terminó por conquistar el imperio Inca.

En la década de 1600, este histórico poblado, tuvo un crecimiento notorio y contaba con cerca de diez mil habitantes, entre ellos los españoles, los negros y los indígenas quienes eran esclavos.

Para el año 1609, tenía más de 600 casas, una catedral, varios conventos, una casa de cabildo, las casas reales y otros edificios, plazas, pozos y calles.

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