¿Por qué decimos que de noche todos los gatos son pardos?
De noche los gatos, más que pardos, parecen grises o negros. La retina del ojo humano contiene dos tipos de células sensibles a la luz a las que llamamos según su forma: conos y bastones.
Básicamente, los conos perciben los colores, mientras que los bastones captan solo la luminosidad, es decir nos hacen ver en blanco y negro.
Del tipo cónico hay unos tres millones de células en cada retina y están, sobre todo, en el centro. Para excitarse necesitan mucha luz.
En cambio, las células con forma de bastón son mucho más numerosas: tenemos más de cien millones en cada ojo y son menos abundantes en el centro de la retina. Estas células necesitan poco energía para excitarse, así que cuando estamos a oscuras son las únicas que se activan y por eso lo vemos todo en blanco y negro.
Esto explica por qué los gatos no son pardos de noche, sino que nos parecen grises o negros. Pero no vamos a cambiar el refrán a estas alturas.
La posición de los bastones explica por qué cuando es muy oscuro nos es más fácil percibir algo mirándolo por el rabillo del ojo. La razón es que en la zona central hay más conos, los que necesitan mucha luz para activarse, y menos bastoncillos.
En definitiva: mirar de frente es la mejor manera para ver de día; pero de noche la visión lateral es mejor que la frontal.
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