Los gases emitidos por un motor de combustión interna de gasolina son, principalmente, de dos tipos: inofensivos y contaminantes.

Los primeros están formados, fundamentalmente, por Nitrógeno, Oxígeno, Dióxido de Carbono, vapor de agua e Hidrógeno. Los segundos son fundamentalmente: Monóxido de Carbono, Hidrocarburos no quemados y Oxidos de Nitrógeno.

El Nitrógeno es un gas inerte, pero, debido a las altas temperaturas existentes en el motor, se oxida formando pequeñas cantidades de Oxidos de Nitrógeno.

El Oxígeno es uno de los elementos indispensables para la combustión. Si su mezcla es demasiado rica o demasiado pobre, no podrá oxidar todos los enlaces de Hidrocarburos y será expulsado con el resto de los gases de escape.

El vapor de agua se produce como consecuencia de la combustión, mediante la oxidación del Hidrógeno, y se libera junto con los gases de escape.

El Dióxido de Carbono se produce como consecuencia lógica de la combustión, es decir, cuanto mayor es su concentración, mejor es la combustión.

La falta de oxígeno en la combustión hace que ésta no se produzca completamente y se forme Monóxido de Carbono.

Los hidrocarburos que salen del motor sin quemar, se miden en partes por millón (ppm), porque su concentración en el gas de escape es muy pequeña.

Una indicación alta indica: Mezcla rica (el CO también da un valor alto), Mala combustión de mezcla pobre, Escape o aceite contaminado. El valor normal esta comprendido entre 100 y 400 ppm.

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