En los últimos años se han construido en China varias estatuas de enorme tamaño, con motivos culturales e históricos del país, entre ellas tenemos la erigida en honor a la diosa de la belleza Yang Asha (escrito también Yang'asha), la cual es la más grande de todas con sus 88 metros de altura, teniendo la figura propiamente dicha 66 metros a los que se suman otros 22 del pedestal que la sustenta.

Una obra construida en 2017 con un único propósito, atraer el turismo a la remota región de Guizhou, ya que la obra se encuentra a las afueras de la población de Jianhe y es visible desde muchos kilómetros a la redonda. En esa región al sur del país han vivido desde tiempos ancestrales los Miao, los cuales conforman una de las 56 etnias que dan origen a la población china.

La figura es de la de una mujer de bellos rasgos, que viste un traje de plata típico de las tradiciones del pueblo Miao, indumentaria ceremonial que se compone de diversas piezas elaboradas en plata; para lo que se utilizó grandes planchas de acero inoxidable para dotar de un gran brillo a la estatua. Además se la representa ataviada con joyería y bisutería tradicional, collares, coronas y cuernos; y una mariposa de oro en la palma de su mano, simbolizando el recuerdo de los seres queridos.

La leyenda de esta deidad relata que Yang Asha nació en las aguas de un lago, del cual emergió rodeada de mariposas. En una escena de tal belleza, que tanto el Sol como la Luna acabaron enamorados de la joven.

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