El margay (Leopardus wiedii), también conocido como maracayá, yaguatirica, caucel o gato tigre o tigrillo, es un pequeño felino nativo de América Central y América del Sur. Pertenece a la familia Felidae. Su nombre científico fue otorgado en honor a un naturalista alemán llamado Maximilian zu Wied-Neuwied.

Es muy similar al ocelote, con menor tamaño (entre 40 y 60 cm de cabeza y cuerpo) y un peso promedio de 3,5 kg, se han encontrado ejemplares adultos desde los 2 hasta los 5 kilos​. Ojos grandes y cola muy larga (puede medir más del 70% de la longitud de la cabeza y cuerpo), contando la cola estos animales pueden medir desde 90 hasta 120 centímetros. Estas son características de su adaptación para la vida arbórea.

Son animales nocturnos y diurnos, y suelen pasar la mayor parte de su tiempo trepando en los árboles en busca de comida. Son animales extremadamente rápidos y ágiles, y son capaces de cambiar de dirección en el aire mientras saltan entre los árboles. Esto les permite eludir a sus depredadores, como los jaguares, los perros y los humanos.

El margay ha tenido una presencia significativa en la cultura de América Central y del Sur, donde se le considera un animal sagrado en algunas culturas indígenas. En la cultura maya, por ejemplo, se cree que el margay es un animal sagrado que puede comunicarse con los dioses.

Además, el margay ha aparecido en muchas leyendas y cuentos populares en la región. En algunas historias, se le describe como astuto y sigiloso.

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