¿En qué país sudamericano se hallaron restos fósiles de una titanoboa en 2007?
Con un cuerpo que alcanzaba hasta 15 m de largo y 1,2 tn de peso, la Titanoboa cerrejonensis podía devorar cocodrilos de un bocado.
Sus restos fósiles fueron encontrados en Cerrejón, la mina de carbón a cielo abierto más grande del mundo, ubicada en el departamento de La Guajira, en el extremo norte de Colombia.
Su apariencia era similar a la de una boca constrictor en la actualidad; sin embargo, el ambiente selvático de hace 58 millones de años revela que se comportaba como una anaconda: moviéndose con facilidad tanto en la corriente de ríos como en pantanos, se trataba del mayor depredador de la selva del Paleoceno.
Un grupo de paleontólogos encontró evidencia de plantas fosilizadas en el sitio en 2002, el primer indicio de que en esa época, Cerrejón era una densa jungla con el doble de precipitaciones al año que el Amazonas, con una humedad agobiante y animales y plantas que doblaban en tamaño a los conocidos hoy.
Tras el hallazgo de restos de cocodrilos, tortugas gigantes y peces pulmonados tres veces más grandes de los actuales, el descubrimiento de una vértebra enorme en 2007 intensificó las excavaciones en el sitio.
Después de hallar vértebras y costillas de unos 29 ejemplares, el equipo descubrió tres cráneos que ayudaron a crear la primera representación precisa de cómo lucía en su ambiente natural.
Tratándose de un animal de sangre fría, y a partir de su tamaño, se estima que requirió una temperatura media de entre 30 y 34 ºC para subsistir.
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