En 1476 Diego de Herrera levantó un pequeño fuerte en un lugar que llamaron Santa Cruz de la Mar Pequeña. Por eso cuando se firmó el Acuerdo de Cintra de 1509 se consideró que las costas africanas serían portuguesas menos el establecimiento referido, de que no se daban muchos detalles de ubicación.

La fortaleza de Santa Cruz de la Mar Pequeña era una torre costera situada en algún lugar de las playas opuestas las islas. Un lugar fortificado de poca guarnición, dependiente del abastecimiento exterior de agua y alimentos.

Un fuerte, en fin, muy difícil de mantener en caso de ataque o de sitio. Normalmente, estos establecimientos se levantaban tras negociaciones con las tribus locales, pero esto pactos eran muy volátiles. Y su objetivo era tener una base de comercio, lo que luego serían las factorías, y una cabeza de puente de las cabalgadas en las que los canarios tomaban por las fuerza camellos y esclavos o castigaban a los nómadas que los habían traicionado según el incipiente derecho de pactos y rupturas.

La torre del establecimiento permanente de Santa Cruz de la Mar Pequeña fue construida por Diego García de Herrera en 1478, en una expedición que partió de Lanzarote.

Se trataba de una torre fortificada que servía como defensa de la factoría pesquera establecida en la bahía navegable y motivada por los buenos caladeros próximos. En 1485 tras la muerte de Herrera la torre fue abandonada por lo costoso de su mantenimiento.

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