Epicuro nació hacia el 341 a.C. en Samos, una colonia de Atenas. Su padre fue maestro y el joven Epicuro estudió filosofía desde muy niño. Se trasladó a Mitilene en la isla de Lesbos donde fundó su primera escuela conocida como "El Jardín". Fue la primera de las antiguas escuelas filosóficas griegas en admitir a las mujeres.

Años más tarde abandonó Mitilene para dirigirse a Atenas, donde se produciría la enorme expansión de la escuela. Para Epicuro, la amistad es el más precioso de los bienes de la sabiduría y la forma de hacernos recíprocamente felices.

Según Diógenes Laercio, los amigos del propio Epicuro "no se podían contar sino por ciudades enteras". La expansión de sus seguidores se dio por toda Grecia, Asia Menor, Egipto e Italia. En un monumento del siglo II a.C. se lee la siguiente inscripción de raigambre epicúrea: "Las varias divisiones de la tierra dan a cada pueblo una patria distinta. Pero el mundo habitado ofrece a todos los hombres capaces de amistad una sola casa común: la Tierra".

Epicuro se basaba principalmente en la teoría de que la distinción moral entre el bien y el mal se deriva de lo que es bueno o placentero, y lo que es malo o doloroso. El razonamiento moral es una cuestión de calcular los beneficios y los costos en términos de placer y dolor. Su objetivo principal era en realidad la ausencia de dolor y sufrimiento pues pensaba que cuando una persona no sufría dolor, no necesitaba placer y entraba en un estado de perfecta paz mental.

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