El sorbete es un postre helado, que se diferencia del helado por no contener ingredientes grasos, además de no incluir yema de huevo. Por esta razón su textura resulta menos firme, más líquida y menos cremosa que el helado.

La palabra sorbete procede del italiano "sorbetto", este del turco "şerbet", la cual a su vez procede del árabe clásico "šarbah", que significa trago, influido por el italiano "sorbire", sorber.

Para hacerlo se puede emplear casi cualquier fruta, incluso combinarlas para obtener un sabor más complejo. El sorbete es una combinación de la fruta elegida más agua o hielo y azúcar.

Estos ingredientes son congelados y a la hora de servir por lo general se pican o muelen. En algunos casos también se pueden agregar jugos de las frutas.

Los chinos fueron los primeros en elaborar sorbetes desde el año 2500 a. C. Su principal especialidad eran los aromatizados con canela. Los califas de Bagdad llamaban a los sorbetes "harbets", y eran refrescos de nieve y zumo de frutas.

Alejandro Magno hacía elaborar sorbetes para sus tropas, y el emperador Nerón hacía traer nieve de las montañas albanesas y de los glaciares alpinos para ofrecer sorbetes a sus invitados.

La base de estos sorbetes siguió siendo la nieve mezclada con miel y frutas, hasta que Marco Polo introdujo en Italia el método chino que permitía congelar cualquier mezcla.

En 1651, un cocinero francés inventó el primer helado de crema de leche.

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