¿En dónde cometió sus crímenes Julio Pérez Silva, uno de los asesinos en serie chilenos más crueles?
Entre 1998 y 2001, las autoridades policiales y judiciales de la localidad de Alto Hospicio, región de Tarapacá, en Chile, comenzaron a recibir múltiples denuncias sobre la desaparición de niñas y adolescentes, todas estudiantes de escuelas y colegios de la zona. Sin rastros de ellas, lo primero que pasó por la mente de familiares e investigadores fue la posibilidad de que las niñas habían huido a Perú en busca de una supuesta vida mejor o llenas de aventuras, aunque muchas de ellas luego se convertían en víctimas de la prostitución.
Pistas falsas, versiones equivocadas y hasta misteriosas llamadas de auxilio encaminaron la búsqueda en la dirección equivocada hacia Perú o Bolivia. Esta hipótesis común se derrumbó el 4 de octubre de 2001, cuando el conductor de un auto particular encontró a una niña al pie de la carretera de entrada y salida del pueblo.
La búsqueda del sospechoso fue implacable y ese mismo día fue arrestado por la Policía, cuyos agentes lo interrogaron y descubrieron que estaban frente al asesino en serie más sanguinario de la historia de Chile. Se trataba de Julio Segundo Pérez Silva, un taxista que se había ganado la fama de buen esposo en la localidad.
Los exámenes tanatológicos y los datos que entregó Barbara sobre el auto y el autor del ataque, permitieron esclarecer no sólo este ataque, sino que la muerte de 14 jóvenes y mujeres asesinadas entre septiembre de 1998 y octubre de 2001.
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