El motín de los Gatos (también conocido como motín de Oropesa) fue un disturbio que estalló en Madrid el 28 de abril de 1699, siguiendo las clásicas pautas de los motines de subsistencia del Antiguo Régimen.

Este motín se produjo en respuesta a la carestía de alimentos, sobre todo del pan, en la época del año en que justamente el trigo era más caro: antes de la cosecha y cuando se estaban agotando las reservas del año anterior.

La principal víctima fue la persona que ejercía las funciones del valido: el conde de Oropesa (mostrado en la imagen en el momento de su destitución por parte del rey). Fue reemplazado por el cardenal Portocarrero, destacado personaje del partido opuesto borbónico.

También fue depuesto el corregidor de Madrid, Francisco de Vargas Lezama, siendo sustituido por Francisco Ronquillo, otro miembro del partido opositor borbónico, que durante los disturbios había actuado como intermediario de las reclamaciones de la multitud, y reclamado y vitoreado por ésta.

Los disturbios, en los que la multitud exasperada comprometía gravemente el orden, sólo se calmaron con la intervención del propio rey Carlos II que llegó a dirigirse a la muchedumbre congregada ante palacio, tras lo que los ánimos se calmaron.

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