Los bolsillos aparecieron por primera vez en la ropa europea en el siglo XVI. Antes de eso, la gente solía llevar sus pertenencias en pequeñas bolsas atadas al cinturón. Con el tiempo, los bolsillos se convirtieron en una parte esencial de la vestimenta tanto masculina como femenina, facilitando el transporte de objetos pequeños y valiosos.

Curiosamente, hubo épocas en la historia de la moda en las que la ropa femenina casi no tenía bolsillos, lo que generó incomodidad y hasta protestas. Muchas mujeres reclamaron por la falta de bolsillos, y esto incluso inspiró bromas y campañas para pedir ropa más práctica. Hoy en día, los bolsillos son valorados por su utilidad y comodidad, y su presencia o ausencia sigue siendo tema de conversación en el diseño de moda.