La Acrópolis de Atenas es la más famosa de las acrópolis griegas. Se trata de una colina rocosa con la cima plana que se eleva 156 metros sobre el nivel del mar, dominando la ciudad de Atenas. El área de la cima mide 140 metros de ancho y casi 280 metros de largo. También se le conoce como Cecropia, en honor al legendario hombre-serpiente Cécrope, el primer rey ateniense.

En 1987, la Acrópolis fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

Los restos que se encuentran allí datan del período Arcaico, aunque se han hallado vestigios que se remontan a los períodos Neolítico y Paleolítico. Se sabe que a finales del siglo VII a.C. existían en la acrópolis algunos edificios imponentes, momento en el cual las murallas micénicas perdieron su importancia defensiva. En la primera mitad del siglo VI a.C., tras la expulsión de los Pisistrátidas, la acrópolis dejó de ser una fortaleza.

Las antiguas fortificaciones, edificios, templos y estatuas fueron destruidos durante la ocupación persa en el 480 a.C. Los esfuerzos iniciales de reconstrucción de los atenienses se centraron en las estructuras más útiles.

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