En el relato más famoso de Franz Kafka, La metamorfosis (escrita en 1912 y publicada en 1915), Gregor Samsa, protagonista y alter ego del autor, se levanta una mañana convertido en un insecto.

Es una obra en la que el espacio es clave para el desarrollo de la trama. El relato transcurre en un lugar cerrado, la casa de la familia Samsa. Ésta se divide en varios cuartos o habitaciones de los cuales hay que destacar el dormitorio del protagonista, el hijo mayor, Gregor, que es donde pasará el resto de su vida tras la repentina y desafortunada transformación en un espeluznante insecto (no se concreta cuál es, el autor quiere que el lector se lo imagine como él quiera). El padre le obliga a recluirse en ella y no salir de allí, no quiere dejarlo escapar.

El salón es el lugar donde la familia se sienta junta, con sus huéspedes, donde conversan amigablemente. Podría ser una metáfora de lo que una perfecta vida de familia burguesa podría haber sido, algo imposible tras la transformación de Gregor en insecto.

Otra pieza importante es la cocina, donde están los miembros de la familia, sobre todo las mujeres (la madre, la hija, las criadas).

La conexión entre los distintos lugares que aparecen en el relato se hace a través de los personajes, especialmente por medio de la hija pequeña, Grete, la hermana de Gregor, debido a los recorridos que realiza para dar de comer a su hermano y limpiar su cuarto son las principales vías de conexión entre las distintas habitaciones.

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