Luis I de España, llamado "el Bien Amado" o "el Liberal" (1707-1724), fue rey de España desde el 15 de enero de 1724 hasta su muerte 229 días después, lo que convierte a su reinado en el más efímero de la historia de España.​ Era el hijo mayor de Felipe V y María Luisa de Saboya.

Felipe V abdicó inesperadamente, en enero de 1724, en su hijo Luis, cuando éste contaba con diecisiete años, inexperto y no preparado para reinar.

La renuncia de Felipe V causó sorpresa, no sólo en el pueblo español, sino también en todos los países europeos, pues no hacía mucho tiempo que había acabado la larguísima Guerra de Sucesión al Trono español y que le había permitido consolidar su poder en España.

Sin embargo, dadas las fuertes perturbaciones emocionales y los trastornos psicológicos que sufría, la decisión parecía totalmente lógica.

A pesar de que su padre seguía sus movimientos desde el Palacio de la Granja de San Ildefonso, Luis se rodeó durante su escaso reinado de una serie de tutores que intentaban separarlo de la influencia paterna dando un giro a su política, despreocupándose de la recuperación de las posesiones italianas perdidas en la guerra de sucesión y centrándose más en América y el Atlántico.

Pero la política de Luis I quedó inédita, ya que el 31 de agosto murió de viruela, a los siete meses de subir al trono. Felipe V asumió entonces por segunda vez el gobierno de la corona española.

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