El Castillo de Chancay es una edificación majestuosa situada frente al océano. Estuvo una vez en estado de absoluta decadencia, pero hoy recibe más de 800 000 visitantes anualmente.

El edificio tiene una extensión de 2 200 metros cuenta con diez salones, 250 habitaciones, 12 terrazas y 4 torreones.

Este impresionante monumento, que comenzó como un homenaje al amor, se ha convertido en uno de los destinos turísticos más visitados del Perú.

La increíble metamorfosis del Castillo de Chancay comenzó en los años 90, en medio de un Perú azotado por el terrorismo y la epidemia del cólera.

Juan Winston Barreto Bollo, nieto de la constructora original Consuelo Amat y León, tuvo la audacia de invertir en la reconstrucción del castillo. A pesar del escepticismo, Juan siguió adelante confiando en el legado de su abuela y en su propia visión.

El renacimiento del Castillo de Chancay como un centro turístico comenzó de manera humilde, con solo dos trabajadores. Sin embargo, gracias a la determinación de Juan y al apoyo de la comunidad, el castillo se transformó en un vibrante espacio cultural.

Hoy, más de 500 familias locales dependen de las actividades del castillo, que incluyen museos, piezas de colección y una rica oferta cultural.

Con planes de expansión que prometen hoteles de cinco estrellas y centros de convenciones, el Castillo de Chancay no solo es un testimonio de perseverancia, sino también un faro de esperanza y prosperidad para toda la región.

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