La aristocrática familia de Heródoto de Halicarnaso (484 a.C.-425 a.C.) siempre se había opuesto a la tiranía. El joven Heródoto, alrededor de 450 a.C., se vio implicado en una conspiración urdida por su padre y su tío contra Ligdamis de Halicarnaso.

El tirano consiguió sofocar la insurrección y los rebeldes fueron obligados a exiliarse. Tras este episodio, Heródoto se trasladó primero a Samos, isla griega del Egeo, para después iniciar sus viajes por Oriente.

La experiencia de los viajes será la materia prima para la compilación de su extraordinaria obra "Historias". En los nueve libros que componen esa obra, Heródoto narró detalladamente el decurso de las Guerras Médicas, Grecia frente al todopoderoso Imperio persa, que terminaron con la victoria de los griegos sobre Darío el Grande y su hijo Jerjes.

Aunque un sentido moral y religioso orienta su relato, en el que se intercalan frecuentes excursos descriptivos y etnográficos sobre los pueblos bárbaros, ya la misma Antigüedad supo apreciar la novedad y el valor de su obra, y otorgó a Heródoto el título de padre de la historia.

Su estancia en la Atenas de Pericles le permitió contemplar el gran momento político y cultural que vivía la ciudad: en Atenas, pudo conocer a Protágoras, abanderado de la revolución de la sofística, y a Sófocles, el gran poeta trágico que tanto influiría en su obra histórica. También en la época previa a la fundación de Turios Heródoto hizo aquellos viajes de los que nos habla en su obra.

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