El nombre científico del lagarto cornudo es Phrynosoma, y se trata de un género de saurópsidos escamosos con una forma muy distintiva en su cuerpo.

En efecto, las características del lagarto cornudo hacen que sea un animal muy singular, pues poseen pequeños cuernos sobre su cabeza, a modo de corona, además de un cuerpo achatado en el centro, que recuerda a la forma de las ranas. Su cola es igual de ancha, aunque un poco más corta que en otros lagartos.

Tanto la cola como la sección lateral del cuerpo de un lagarto cornudo se encuentra cubierta de espinas afiladas, un rasgo que le permite mantener alejados a sus depredadores.

También son conocidos como «llora sangre», y no es para menos. Cuando este lagarto se siente amenazado, acostumbra a expulsar un pequeño chorro de sangre, que según se ha llegado a comprobar, contiene sustancias químicas nocivas que producen un mal sabor en la boca de sus depredadores.

Para poder “escupir” la sangre el lagarto cornudo se apoya en una serie de glándulas o conductos ubicados en el extremo de sus ojos que permiten expulsar el líquido sanguíneo a más de un metro de distancia.

Los lagartos cornudos habitan en varias regiones de México y al oeste de los Estados Unidos, especialmente en Arkansas. Además, también puede encontrarse una importante población de estos lagartos en Guatemala y la Columbia Británica al occidente de Canadá

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